Lucius Junius Moderatus Columela

Quién no siga y nos conozca sabe que somos muy fans de Columela. Un gran hombre que nació en el año cuatro en un lugar de lo más romano, Gades, provincia bética, osea que era un sabio romano y gaditano.

Los romanos eran muy listos, una de las maneras que tenían de retener los territorios que conquistaban era la agricultura. Enseñaban a cultivar la vid, el olivo y el trigo y todos tan contentos bajo la dominación romana. Para eso era fundamental transmitir conocimiento (algo que nos encanta) y ahí es dónde Columela aportó su granazo de arena.

Este señor escribió un libro titulado “De Re Rustica”, algo así como “las cosas del campo”. Un libro escrito en latín y que se tradujo al francés, al inglés y al italiano. Y menos mal que Columela era gaditano porque tuvimos que esperar mil ochocientos años para poder pasar las páginas de “Los doce libros de la agricultura”, su traducción al castellano. Y estos doce libros son súper importantes, ¿por qué? En cada uno de los doce libros hay capítulos dedicados por completo a diferentes temas, los cereales, las abejas, los árboles frutales, el huerto… 

Y lo más emocionante es que de los doce libros, el tres y cuatro están exclusivamente dedicados al cuidado de las viñas. Dos libros enteros hablando sólo de la vid ¿no es para quererlo? 

Columela se curra todo un tratado sobre agricultura y no duda en dedicarle a la viticultura más tiempo que a ningún otro cultivo. El mismo lo dice en su libro, “anteponemos justamente la vid a todas las plantas tanto por la dulzura de su fruto como por la facilidad con la que corresponde al cuidado de los mortales”. Algo en lo que creemos sin duda, la viña si la cuidas bien, te lo devuelve con creces.

No es de extrañar entonces que en Cádiz nuestro Columela tenga un monumento en su honor con el título de “Príncipe de los Agrónomos”, ahí es nada. Y es que en Cádiz lo quieren, no en vano la universidad en su afán de investigación ha encontrado la hacienda de Marco Columela, tío de nuestro vitólogo favorito. Los hallazgos arqueológicos nos contarán más sobre cómo vivió y desarrolló  tanto conocimiento este gran hombre, el primero de muchos otros vitólogos y vitólogas y sin duda nuestro faro en la noche.